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Recuperar el cariño. Momento 3. Acariciar

Esta acción se refuerza con la frase: “Cada persona es ‘persona de personas’, ‘ánima de ánimas’”[1]. De forma previa solicito al público que traiga un cojín de casa con tal de generar una situación amable, cómoda y hogareña. Al igual que en el Momento 2, me pongo a ras del suelo, eso sí, en un ambiente totalmente diferente. Sustituyo las luces blancas de la sala por tres bombillas que ofrecen una iluminación suave y cálida. Estas bombillas descansan directamente en el pavimento. Deposito algunos cojines y mantas por la sala, por si llega algun+ despistad+.

Mi intención es elaborar un ambiente propicio para comunicarnos a través del lenguaje no verbal de la caricia, encontrando nuestros cuerpos. Piel con piel, con calma, entro en contacto, primero con un hombre, cerrando los espacios entre nosotros. Al transcurrir unos minutos, cuando la ternura, la simpatía y el roce se han consumado, tomo su mano y me dirijo a la siguiente persona, estableciendo un nuevo acercamiento. Esta dinámica la ejecuto con cada nuevo paso, pero la mano siempre vuelve a su lugar. No logro que el grupo se cohesione en un gran abrazo, pero sí consigo mucha intimidad dedicándole a cada asistente un tiempo de encuentro, escucha, atención y cuidado.


[1] Rengifo, G. (2021). RETORNO A LA NATURALEZA. Apuntes sobre cosmovisión amazónica de los Quechua-Lams. Recuperar el cariño, Ciudad de México, México: Palapa Editorial El Rebozo.

Recuperar el cariño. Momento 3. Acariciar. 14 de septiembre de 2022. Performance en Fantastik Lab. 1h 15’.

Fotos: Manuel López.

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Recuperar el cariño. Momento 2. Acompañar

Aparece una nueva cita en el espacio: “Es solo en la relación con el bosque, el agua y los animales que uno es alguien y puede realizarse, siempre respetando la sabiduría ajena”[1]. En este segundo momento abro la acción a la participación del público. Trato de crear un espacio en el que el protagonismo se desplaza a nuestros animales de compañía. Un espacio seguro, libre de estrés, donde poder llevar a nuestros perros y gatos para compartir cuestiones vinculadas a la compañía, el tiempo, la protección, el compromiso, el valor, el cuidado, la pérdida y el afecto. El día de la acción formamos un grupo en el que se unen Django, un perro, y Pols y Bichota, dos gatas. El resto de participantes tienen ocasión de enviarme, de forma previa, una fotografía de su(s) compañer+(s) de vida, fotografía que sitúo sobre una alfombra de alpaca. Sobre esta alfombra también descansan una jarra de agua y unos vasos de cristal. En la sala solo hay dos bebederos más. Durante dos horas permanecemos sentad+s en el suelo, al mismo nivel, y con las mismas comodidades, que nuestros animales. A través de la palabra, nos aproximamos a su visión, a su manera de estar, para, de forma conjunta, reflexionar sobre sus cuerpos, sus vidas y los lugares que ocupan.


[1] Rengifo, G. (2021). RETORNO A LA NATURALEZA. Apuntes sobre cosmovisión amazónica de los Quechua-Lams. Recuperar el cariño, Ciudad de México, México: Palapa Editorial El Rebozo.

Recuperar el cariño. Momento 2. Acompañar. 10 de septiembre de 2022. Performance en Fantastik Lab. 2h.

Fotos: Elia Torrecilla y Judith Álvarez.

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Recuperar el cariño. Momento 1. Criar

En los últimos años he ido desarrollando piezas en relación a las lecturas que realizo, construyendo una amalgama de obras atravesadas por palabras, ideas, reflexiones, autores e imaginarios prestados. Recuperar el cariño (2021) de Eduardo Grillo y Grimaldo Rengifo, cayó en mis manos gracias a una de esas relaciones que alimentan. La publicación es un compendio de artículos y entrevistas que profundizan en la necesidad de volver a entrar en contacto con lo natural, lo originario y lo ancestral, como una salida a la hegemonía que nos devora. Grillo y Rengifo exponen, en un formato académico, el modo en el que las comunidades andinas han sido capaces de deshacerse de las taras del capitalismo, escuchando con atención a la naturaleza, volviendo a las bases de su cultura.

La palabra cultura procede del latín cultus, que significa cultivar, criar. Para los pueblos alto amazónicos cultivar y criar también guardan una relación de sinonimia. De hecho, se habla de criar plantas, indicando no solo la idea de cultivo sino también la de protección, aliento, amparo. Esta crianza, no se refiere a un estado inaugural, sino a un compromiso con toda la existencia, en el que se cría y se es criado. Cuidar lo vivo es una manera de cuidarnos a nosotros mismos, de que la vida logre armonía y haya lugar para la esperanza.

Si “La modernidad es un proceso que se construye sobre la base de la destrucción de estos lazos de reciprocidad y familiaridad del humano con la naturaleza, porque se considera que están en la base del atraso de estos pueblos”[1] (Rengifo, 2021, p. 86), me pregunto qué aspectos de estas enseñanzas puedo aplicar al otro lado del océano, aquí, a mi alrededor. Llevamos tiempo hablando de relaciones de afecto, de las necesidades del cuidado, sin embargo, con frecuencia, tengo la sensación de que estos términos se usan, desgastan y pervierten para ocultar un networking que no es sino un viejo sistema con nueva piel, capitalizando los pocos espacios que nos quedan para la vida.

Si criar con esmero armoniza, permite la regeneración; si el cuidado ayuda a prosperar con ternura, empatía y consideración a una comunidad; si aprender es vivenciar…, entonces siento una urgencia. Venimos de tiempos convulsos, difíciles. Con Recuperar el cariño planteo un proyecto performático que pretende ser un laboratorio, un lugar de encuentro donde criar, proteger, compartir, entrar en contacto, conversar, escuchar. Y así ahondar en formas de socializar y estar entre plantas, animales de compañía, colectivos, parejas y amigos. Mediante cuatro acciones trato de abrir un espacio a la sensibilidad y a la percepción. Una propuesta que viaja de lo individual a lo colectivo, una invitación a hallar de forma conjunta una manera de estar en el mundo, con cariño, con respeto.

En el primer momento, sobre la pared blanca aparece una frase escrita con carboncillo: “Cada árbol es un ser viviente, por lo tanto tiene que tener una familia, alguien que le proteja”(Rengifo, 2021, p. 84). En el suelo están dispuestos: una jarra con agua; una maceta transparente vacía; una montaña de cortezas con dos flores, dos hojas y un tallo de orquídea muerta; una orquídea sin flores; y un bol lleno de cortezas, del cual salen las hojas de unas tijeras abiertas. Me sitúo justo delante del montón de cortezas y lentamente ingiero los restos de la planta muerta. A continuación, trasplanto la orquídea viva. Mastico cortezas, y sitúo la masa blanda resultante sobre la nueva maceta. También introduzco agua en mi boca, y la vierto sobre la planta, en una relación interespecie en la que tan importante es la transmisión como la asimilación y el cuidado


[1] Rengifo, G. (2021). RETORNO A LA NATURALEZA. Apuntes sobre cosmovisión amazónica de los Quechua-Lams. Recuperar el cariño, Ciudad de México, México: Palapa Editorial El Rebozo.

Recuperar el cariño. Momento 1. Criar. 2 de septiembre de 2022. Performance en Fantastik Lab. 50’.

Fotos: Manuel López.

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Buena Nueva

Buena nueva recibe el Premio de adquisición de la Biennal de Mislata Miquel Navarro 2022. Consiste en tres intervenciones en puntos distintos de la ciudad de Mislata. Todas reconstruyen la misma cita del escritor Juan Gil-Albert (Alcoy, 1904-1944), extraída de su libro Heraclés. Sobre una manera de ser (1975), el que se considera el primer ensayo sobre homosexualidad del estado español. Escrito en 1955, en pleno franquismo, no se publica hasta veinte años después, tras la muerte del dictador. Me llama la atención el modo en el que Gil-Albert trata de resolverse a sí mismo. Se encierra entre libros para construir un conocimiento de sí, entre el estupor íntimo y el repudio ajeno. Aquí la homosexualidad, como disidencia de una heteronormatividad establecida e impuesta, está contemplada como un gesto heroico. Este heroísmo es el que el escritor relaciona con Heraclés o Hércules y el íntimo vínculo que mantiene con su amigo Hylas.

El término contra natura aparece reiterativamente en el ensayo, como lo ha hecho a lo largo de la historia, hasta llegar a nuestros días. Habitualmente se emplea para designar las relaciones afectivo-sexuales queers. Aquí “natural” no hace referencia a lo que ocurre en la naturaleza, sino a una apropiación moral de lo que se supone que ha de ser. En respuesta, Gil-Albert sostiene que su manera de amar es constitucional a su propio ser, y por tanto responde a unos parámetros naturales. De ahí que opine que su homosexualidad “No se lava, no se cura, no desaparece”[1] (Gil-Albert, 2002, p. 45), transformando esa condición contra natura en una sustancia pro natura.

Me apropio de esta frase con la cual reflexiona sobre su condición fuera de la heterosexualidad. Me sirvo de azulejos hidráulicos –un material que habla del paso del tiempo, lo duradero, lo típico de la identidad valenciana y lo común al hogar– que corto para transformar en letras. Con tal de recoger la diversidad de las vidas queers, las letras presentan espesores y alturas variables, creando un ritmo inestable, como si vibrase. La frase se muestra ambigua y abierta, como un acertijo que oculta el tema, pero que señala, con contundencia, las palabras claves de toda reivindicación LGTBIQ+.

En su ensayo, Gil-Albert se pregunta qué color puede representar al homosexual. Ofrece dos opciones, el violeta –por surgir de la mezcla entre azul y rosa, tonos que podemos asociar al binarismo de género– o el amarillo –por estar, en el círculo cromático, en igualdad de condiciones a estos dos tonos–. Persiguiendo que estos colores aparezcan reiterativamente en los azulejos hidráulicos, me encuentro que el violeta no se suele usar, de ahí que lo sustituya por rosa y granate. ¿Por qué el rosa? Porque las ubicaciones escogidas (Calle Marcos Porta, Calle Molino y Calle de San Vicente) trazan un triángulo invertido que, aunque achatado, se aproxima al símbolo que los nazis usaron para señalar a los homosexuales en los campos de concentración: un triángulo rosa.

Como título escojo un curioso término que Juan Gil-Albert emplea para hablar de la homosexualidad: buena nueva. Este término tiene una carga positiva, como si nos remitiese a la recepción de una noticia grata, alegre, como si abordase la bienvenida de algo muy esperado. Con este espíritu afronto la pieza, con la ilusión de que llegue el día en que no sea necesario hablar de estas cuestiones.


[1] Gil-Albert, J. (2001). Heracles. Sobre una manera de ser. Paterna, España: Pre-Textos en colaboración con el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert.

Buena nueva, 2022, intervención realizada con azulejos hidráulicos reciclados sobre una fachada de la Calle Molino, Mislata, medidas variables.

Premio de adquisión BMMN22.

Buena nueva, 2022, intervención realizada con azulejos hidráulicos reciclados sobre una fachada de la Calle Marcos Porta, Mislata, medidas variables.

Buena nueva, 2022, intervención realizada con azulejos hidráulicos reciclados sobre una fachada de la Calle de San Vicente, Mislata, medidas variables.

Buena nueva, trazado con forma de triángulo achatado en las calles de Mislata.

A los pocos días de inaugurarse la muestra, un camión se llevó, en lo que denomino un gesto homofóbico, parte de la intervención ubicada en la Calle Marcos Porta, dándose a la fuga. Irónicamente, en contra del mensaje de Buena Nueva, quedó entera la palabra “desaparece”. Luego, algunos transeúntes aprovecharon para llevarse letras no solo de esta intervención sino también de otra.

Buena nueva, desaparición de letras.

Tras recibir el Premio de adquisición y pasar a formar parte de la colección del Ayuntamiento de Mislata, la pieza se emplaza en su ubicación permanente, en el patio de la Escola de Persones Adultes de Mislata (C/ Sant Pere, 11).

Buena nueva, desaparición de letras, 2022, intervención realizada con azulejos hidráulicos reciclados en el patio de la Escola de Persones Adultes de Mislata, medidas variables.

Premio de adquisión BMMN22.

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Inversiones – Eativ muiraiverb. Juan Gil-Albert

El diccionario de la Real Academia Española, aún hoy, define la palabra “inversión”, en su segunda acepción, como “homosexualidad”, permitiendo que una injuria del pasado aún perviva en las bases de nuestro lenguaje. Es propio de la lengua crear un espacio de pertenencia. «Habitamos en nuestros idiomas como ellos nos habitan a nosotros.»[1] (Ndikung, 2022). Cuando la normatividad nos sentencia, expulsa o señala, con una violencia de empleo cotidiano, es necesario iniciar una huida, es preciso que creemos otros lenguajes. Sabemos que la apropiación del insulto es una estrategia propia de la teoría queer. Hablar hacia atrás sería aquí una fórmula que subraya aquello que se espera de la comunidad LGTBIQ+, ofreciendo una salida a quienes sufren la autoridad y la opresión de una lengua heterocentrada.

Inversiones es una serie de performances en las que leo en voz alta textos de autores LGTBIQ+. El lenguaje se somete a un conjunto de operaciones donde modifico su sentido o dirección. Al derecho leo aquellas partes que enuncian explícitamente aspectos fuera de la heterosexualidad. Según las palabras se alejan de esta claridad queerizada, los signos se alteran, se invierten, se vuelven extraños, opacos, inciertos, impronunciables.

En este caso escojo extractos de Breviarum Vitae, de Juan Gil-Albert, en los que aparecen de forma más o menos velada sus ideas sobre homosexualidad. Breviarum Vitae es un conjunto de textos de muy diversa índole en los que vuelca sus reflexiones y preocupaciones. Dado el carácter del libro, no es hasta 1985 que ve la luz por primera vez, dividido en dos volúmenes de los doce que la Institució Alfons el Magnànim-Centre Valencià d’Estudis i d’Investigació edita sobre su prosa completa. En 1999, ya de forma póstuma, Pre-Textos publica una edición única de esta compilación de escritos.


[1] Ndikung, Bonaventure Soh Bejeng (2022). Toda esa magia. Teresa Lanceta a través del prisma sónico radical de «All the Magic». Teresa Lanceta. Tejer como código abierto. Barcelona-Valencia: MACBA Museu d’Art Contemporani de Barcelona e IVAM Institut Valencià d’Art Modern, p. 111.

Inversiones – Eativ muiraiverb. Juan Gil-Albert. Parte I. 21 de septiembre de 2022. Performance en I Congrés Estètiques de la Culura Valenciana. Sala Josep Renau. Facultat de Belles Arts. Universitat Politècnica de València. 20′.

Fotos: Clara Solbes.

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Tranx

Para participar en PEPA. Pequeño Evento de Performance Art, justo la semana del Orgullo en Madrid, dirijo mi atención al que se ha convertido en un referente para mí: Miguel Benlloch (1954-2018), activista, poeta y performancero andaluz.

De él me interesa la manera de encarnar reivindicaciones políticas relacionadas con el feminismo, las disidencias sexuales, lo marginal. Sus acciones son sencillas, incluso cutres, pero muy precisas en sus objetivos. En lo cutre se percibe una manera de estar fuera de la norma y de lo académico, como una salida necesaria al estancamiento cultural. Revisando su trabajo, siento una fuerte atracción por su Bandera Tranxesual (1998).

La Bandera Tranxesual consiste en un fondo de dos colores, azul ultramar y carmín, que fácilmente podríamos asociar al género. La palabra “TRANXESUAL” atraviesa ambos. En una dislocación de los signos, Benlloch intercambia la “X” por la “S”, ubicando la primera en el intersticio entre ambos tonos. Es más, la propia palabra alterna los dos colores, ubicándolos en su contrario. Este gesto anima tanto a la legibilidad como a la confusión. Para mí, este intercambio se relaciona con una transición o transformación, pero también pone el foco justo en la fisura entre un género y otro. Como si la “X” se convirtiese en la mira de un arma y señalase el punto hiriente de una batalla.

A lo largo de su vida, Benlloch muestra un profundo y radical rechazo al binarismo. Si en un principio se identifica como hombre homosexual, luego aspirará a una total desidentificación. Aunque si ha de escoger, preferirá habitar lo trans.

En Tengo tiempo (1994), Benlloch se viste con ropa de otr+s enunciando a quien pertenece. Su intención es construir un cuerpo en relación, subrayando que toda vida merece la pena ser vivida. Decía, «vestidos de otr+s hablo de mí”[1] (En Enguita, 2021, p. 10). Sirviéndome de esta estrategia, elaboro una indumentaria hecha con pedazos de otr+s. Realizo una convocatoria abierta para que gente próxima me done ropa blanca en desuso. Las camisetas de Laura, la camisa de Diego, los pantalones, polos y camisilla de Luis, la camiseta de Bartolomé, los pantalones, el top y las camisetas de Blanca, las blusas de Pilar, la camiseta de Sebas o las de JV. Con jirones de esta ropa me confecciono unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes con diversos largos, casi con carácter de camisón. Al final obtengo una indumentaria híbrida que incluye los dos géneros.

También pido prestado maquillaje. Me pinto el ojo derecho con el aguacolor de Juan y la sombra de ojos de Natuka. Me pongo el rimmel de Mijo. Coloreo mis labios con el pintalabios permanente de Blanca y sobre este añado el de Mijo. Me pinto las uñas de la mano izquierda y del pie derecho con cuatro colores (verde oscuro, esmeralda, rojo y violeta) de los pintauñas de Elia. Me depilo la ceja izquierda, el brazo derecho y la pierna izquierda. Me pongo un pendiente de Miriam en la oreja derecha. Si Benlloch, en 51 géneros (2005) dividía su propio cuerpo en dos, performando el binarismo de género, yo creo un totum revolutum en mí mismo, sin órdenes ni jerarquías.

Frente al espectador, abro tres cubos llenos de pintura. Introduzco un dedo de la mano izquierda en pintura azul ultramar y escribo “ÉL”. Un dedo de la mano derecha en un bote de carmín y escribo “ELLA”. Poco a poco introduzco más dedos hasta escribir con toda la mano estos términos, al derecho y al revés, para mí y para los otros, construyendo el fondo de la Bandera Tranxesual. Una vez está la superficie cubierta, introduzco ambas manos en el tercer cubo de pintura. Con pintura blanca escribo en enormes letras, que atraviesan la bandera, “ELLE”, una y otra vez, hasta que no queda ni una gota. Progresivamente, los tonos se mezclan. Se desdibujan los límites. Todo se vuelve de un suave lila.

[1] Citado en Enguita, N. (2021). Hacer, decir, desidir: Miguel Benlloch. En Ensayos sobre lo cutre. Lecturas del Archivo Miguel Benlloch. Valencia, España: Institut Valencià d’Art Modern.

Tranx. 8 de julio de 2022. Performance en PEPA. Pequeño Evento de Performance Art, en ABM Confecciones, Madrid. 16’.

Frames del vídeo grabado por Analía Beltrán i Janés.

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Camisilla. 17 fragmentos de prendas de tejidos diferentes de color blanco cosidos a mano con hilo blanco. 90x54x2cm.

Pantalón corto. 3 fragmentos de pantalones blancos diferentes cosidos a mano con hilo blanco. 49x63x2cm.

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Incoloro. Libro

Publicación resultante de la tercera performace del proyecto Incoloro. En este caso edito un libro transparente, cuyas cubiertas son de PVC y su interior de papel vegetal, cosido de forma artesanal con nylon. El texto se pierde y funde en un cuerpo que tiene a la desaparición.  

Incoloro 2021 Libro. PVC, vinilo transparente, impresión sobre papel vegetal y nylon. 20,6x14x0,6cm. 27 páginas.

Fotos: Carmelo Gabaldón.

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El lector

Al leer, solo el que lee sabe lo que lee. ¿Cómo, entonces, se pueden visibilizar los procesos de aprendizaje mientras estos ocurren? ¿Cómo podemos acercarnos a la investigación sobre performance y convertirla a su vez en acción? Si atendemos al acto de leer como una acción corporal, como un movimiento de ojos que recorre una superficie, o como un habla hacia el interior, para nosotros mismos, entre dientes; podríamos, de pronto, potenciarlo. Elevar la voz y hacer que el cuerpo se desplace a través de los renglones, de los ritmos, del movimiento de las hojas. O quizá estructurar nuestra posición de lectura según los pensamientos que ésta genera. Así mostraríamos la adquisición del conocimiento como una vivencia física y empírica.

Para Acción Spring(t) II Congreso de Arte de Acción en la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid propuse una acción que consistió en leer en voz alta las aportaciones de la primera edición del congreso. Durante tres días, vestido de riguroso negro, leí en los intermedios del congreso, en cualquier lugar de la facultad. En un libreto –editado por mí mismo– que contenía todo lo relativo al primer congreso, subrayé, con un código de colores, aquellas informaciones que me resultaban pertinentes, las relacionadas con la formación, los lugares, las fechas, las acciones, los materiales. En una libreta negra tomé apuntes. Y re-interpreté aquello que me interesaba, de forma personal, no anunciada y desapercibida, para comprender lo leído a través del cuerpo.

El 11 de mayo, como colofón, presenté una ponencia. Me apropié de algunos elementos de las acciones estudiadas: el mirar fijamente, el desvestirse, la tinta china, una montaña de arroz, una cuerda, el atarse. Literalmente di voz y cuerpo a lo que antes de ser tinta ya fue performance. Articulé una secuencia de acciones con una lectura que exponía, como conclusión, mi propia propuesta, así como los datos obtenidos del análisis del anterior congreso. Una lectura que se producía en movimiento, con un tono irreverente y crítico, incidiendo en las características de una práctica que se da en vivo, y las desventajas que devienen cuando se estudia desde una distancia espacio-temporal. Con estrategias que incluían al público, se invitó a reflexionar sobre la forma en que se produce y exhibe performance.  

Se ha de entender el conjunto como una única pieza que apunta a la adquisición del conocimiento como un proceso performativo de larga duración, donde el lector se expone como intérprete, en un escenario de búsqueda y aprendizaje constante.

El lector. 11 de mayo de2018. Performance en Acción Spring(T) II Congreso de Arte de Acción en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. 20’.

Fotografías: Vanesa Jesus y Carmen Mendoza.

Agradecimientos a Silvia Ariño, Irene Covaleda y María Vidagañ.

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A la deriva

 A la deriva es una acción de rosa mesa que se realiza el día 12 de Julio de 2018 en tres ciudades distintas: Las Palmas de Gran Canaria, Valencia y Toronto. La propuesta de rosa mesa contempla que los participantes, vestidos con ropa negra, dentro del mar, se sienten sobre colchonetas para leer durante una hora un extracto, revisado –bajo una mirada feminista e inclusiva- y actualizado -con la colaboración legal de una abogada–, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Este documento cumple 70 años, “en un momento histórico crucial debido a los grandes cambios socio-políticos y económicos que nos están afectando.” En palabras de rosa mesa: “Asistimos perplejos a cambios radicales en los pilares de la sociedad y cultura occidentales. No es difícil ver como se ha producido un retroceso en el respeto a los derechos civiles, excusándose bien en la seguridad o bien en la necesidad de alcanzar ciertos objetivos económicos.”

En Valencia, la coordinación de la acción está a cargo de Pepe Romero y Joaquín Artime, a quienes se sumaron como performers: Raquel Brelt, Vanesa Jesus, Ernesto Martínez, Estefanía Salas, Cristina Santos y M Reme Silvestre.

A la deriva. 12 de Julio de 2018. Performance de rosa mesa coordinada en Valencia por Pepe Romero y Joaquín Artime. Performers: Joaquín Artime, Raquel Brelt, Vanesa Jesus, Ernesto Martínez, Pepe Romero, Estefanía Salas, Cristina Santos, M Reme Silvestre. Playa La Malvarrosa, Valencia. 1h.

Fotografías: Susana PG.

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