nº 05 Secretos

Todo secreto supone una mancha que se esconde con el anhelo de no ser de dominio público. Su revelación no sólo ensucia al sujeto implicado, también ensucia al que maneja la información, al indagador que busca la verdad. “El secreto mancha” ofrece un sobre negro cerrado en cuya superficie, impreso también en negro, se puede leer “guárdame el secreto”. La tinta destiñe e impregna los dedos, para no dejar indiferente al lector, el pacto se ha de producir. Una vez se abre el sobre, en el interior, un papel blanco está cubierto de carboncillo. En apariencia, el papel no presenta nada. Por detrás del folio se acumulan letras entretejiendo una red incompresible, son secretos personales que se manifiestan al unísono. Si nos fijásemos con mayor atención en la parte blanca podríamos percibir cómo se garabatean signos mediante una sutil hendidura. Efectivamente, hay algo escrito de mi puño y letra, se trata de uno de mis secretos más íntimos –hay cincuenta distintos–, algo que por lo general no contaría o me costaría mucho admitir. Para que se revele el mensaje, se puede emplear el carboncillo restregándolo sobre el texto, y sí, de pronto se hará visible, el lector destapará el entresijo, y se quedará con las manos cubiertas de ceniza.