nº 04,5 Residencias A Quemarropa

Sobre cinco finas láminas de distintos materiales (papel blanco, papel reciclado, papel vegetal, acetato y plástico) se estampa con máquina de escribir una y otra vez la misma frase. No hay tinta que haga la letra visible, sin embargo, la violencia del golpe deja un rastro, una huella imperceptible para la escala de nuestra mirada pero que se presenta con la crudeza de la cicatriz. Cada material posee un enunciado distinto, teniendo en común todos ellos el mal uso de nuestro lenguaje, la imposibilidad del discurso, la vulnerabilidad de nuestros cuerpos ante el verbo del otro, porque las palabras, aunque no digan nada, aunque sean invisibles, dejan marca.