Azúcar añadido vol. 1

Endulzar aquello que resulta amargo es un hábito que se hace a diario. Así como se le echa azúcar al café, le echo azúcar a aquellas personas que en un momento determinado de mi vida me han causado daño. De este modo trato de contrarrestar las huellas ásperas que han quedado grabadas en mi memoria, cambiar un estado mental agrio y violento, una relación individuo-recuerdo-dolor. Derramo sobre el rostro del sujeto hiriente el dulce cuerpo cristalino para a continuación lamer el paisaje de su semblante buscando una transformación visual y mental.